ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL ESPIRITISMO EN ESPAÑA
Tras la dictadura española que duró aproximadamente 40 años, tímidamente volvieron a resurgir algunos grupos espíritas por distintos puntos de nuestra geografía. Eran los herederos de un largo periodo lleno de dificultades y miedos, donde únicamente existían reuniones clandestinas que practicaban la mediumnidad, pero sin el necesario apoyo del estudio de las obras fundamentales de Allan Kardec, como consecuencia de la prohibición severa de poseer y leer cualquier libro espiritista, bajo la amenaza de cárcel o quizás algo peor.
De ese modo, algunas personas que discretamente habían mantenido el legado hasta ese momento oculto, auténticos supervivientes de la clandestinidad; así como el retorno de algunos emigrantes españoles procedentes de América, asumieron el compromiso de relanzar el Espiritismo por toda la península ibérica. -Hablamos de finales de los años 70 y principios de los 80-. Al mismo tiempo, nuevos adeptos se fueron sumando paulatinamente a la causa; entre ellas, personas con ciertas sensibilidades mediúmnicas; buscando respuestas y el desarrollo de sus facultades.
LOS PROGRESOS ACTUALES
Obviamente, los tiempos han cambiado mucho desde entonces, y en la actualidad, la sociedad en general, ha perdido el miedo a hablar de estos temas que tanto asustaban en el pasado, de tal forma que, son cada vez más numerosas las personas que debido a sus inquietudes espirituales y/o percepciones mediúmnicas, las llevan a buscar y descubrir la doctrina codificada por Kardec; incluso hasta el punto de que algunas de ellas forman grupos de estudio y centros espíritas en ciudades y pueblos donde no los hay. Entre estas personas debemos incluir a aquellos emigrantes, sobre todo de Brasil, que traen los conocimientos y la experiencia de su país para continuar trabajando y divulgando la doctrina en el nuestro.
También están los sucesores del mencionado legado del pasado reciente, que tienen ante sí el reto de mantenerse fieles a la doctrina codificada por Kardec; es decir, el de continuar con las actividades divulgativas en sus asociaciones, pero con la predisposición a una renovación necesaria para mejorar y preparar al siguiente relevo generacional.
DESAFÍOS QUE DIFICULTAN EL AVANCE
No obstante, existen en nuestro Movimiento Espírita desafíos y trabas que no podemos ignorar y que dificultan su avance; algunos de ellos provenientes de los personalismos, así como por las diferentes interpretaciones de la doctrina que aún hoy proliferan. Por un lado, la vertiente que la considera “científica” o “laica” y por otra, la vertiente mal llamada “religiosa”; generando una confusión donde, en realidad, debería de existir claridad, puesto que la doctrina no posee etiquetas; es una, homogénea y racional, dictada por los Espíritus Superiores.
Respecto a los personalismos, algunos provienen de aquellos que se consideran herederos naturales de sus antecesores en los Centros Espíritas. Hablan de cambios, de aportación de los jóvenes, pero cuando sienten que se está comprometiendo su autoridad y que el control se les va de las manos, les domina una ansiedad que puede llegar a entorpecer iniciativas que contribuyan a un posible mejoramiento. Dicen estar abiertos a nuevas ideas, pero al mismo tiempo se aferran a la mecánica de un pasado que lo tienen idealizado, y que no les causa problemas.
No comprenden que los tiempos son otros, muy diferentes, y esto lleva implícito el tener la suficiente humildad para saber ceder cuando las ideas son positivas, que contribuyen al progreso de los Centros Espíritas, y que no comprometen la esencia doctrinaria.
Tampoco se pueden considerar dueños de una obra que realmente pertenece a la Espiritualidad Superior. Usando un símil de economía, el error estaría en que: «Lo ven como un depósito que hay que conservar, y no como un valor en el que hay que invertir«.
Algunos de estos grupos muy probablemente sobrevivirán durante un tiempo pero, como dice el Evangelio:
“Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz”. (San Mateo; capítulo 15, versículo 13).

Piensan que si a los centros espíritas no vienen más personas es porque existe mucho materialismo y pocos están dispuestos a su transformación moral…
Consideramos que esta es una verdad a medias, porque se queda por el camino algo muy importante, el sentido de autocrítica que las rutinas adormecen. Es obvio que cuando nos quedamos solo en el campo teórico, sin la debida predisposición a mejorar en los Centros Espíritas, es mucho más difícil alcanzar los objetivos de crecimiento.
Podríamos preguntarnos, por ejemplo: ¿Seguro que vamos por el camino correcto? ¿Estamos bien organizados? ¿Hacemos evaluaciones periódicas para comprobar la evolución y progreso de nuestro Centro Espírita? ¿Qué imagen se llevan de nosotros las personas que nos visitan por primera vez? ¿Somos el ejemplo que nos exige la doctrina para la buena divulgación, o solo aplicamos el Evangelio y los conocimientos para los demás? ¿Estamos lo suficientemente unidos y trabajamos fraternalmente en equipo, como para que sientan esa armonía y coherencia, las personas que acuden a nuestros centros espíritas? ¿Estamos seguros de que nos hemos ganado el apoyo de los planos superiores por nuestro buen hacer, por nuestra paciencia, nuestra benevolencia, nuestra renuncia, nuestra constancia? Pensemos en ello…
LOS PERSONALISMOS Y LOS FALSOS ESPÍRITAS
Por otro lado, también están los personalismos de aquellos que llegan al espiritismo para la autopromoción personal. Buscan a aquellos que les puedan servir de palanca; elogian a los que llevan más tiempo, dicen que leen y estudian, y que van a ser muy aplicados en la doctrina, hablan maravillas de ella, hasta que, cuando ya se han abierto un hueco en los foros locales y nacionales, pasan a hablar de lo que les place, con el argumento de que la doctrina tiene que ser abierta, porque los avances científicos y sociológicos son muy grandes y hay que dedicarles un amplio espacio. Titulan sus conferencias con la palabra espiritismo, pero luego apenas hablan algo de la doctrina. En definitiva, descuidan su grandeza porque todavía no son capaces de comprenderla ni sentirla. Estas personas son aquellas que, en palabras de Fernández Colavida: “Se sirven del Espiritismo y no sirven al Espiritismo”.
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Vamos a concluir esta breve reflexión con unas palabras de Manuel Vianna de Carvalho:
[1] “El Espiritismo posee los elementos indispensables para producir un cambio social, es decir, para generar los recursos adecuados a través de los cuales, iluminando a la criatura humana, esta se encargará de promover el progreso de la sociedad y de acelerar la fraternidad, la práctica del bien”.
Por lo tanto, comprendamos, en primer lugar, lo que representa, en su sentido profundo, la doctrina espírita para nuestras vidas, para después asumir con humildad la parte de la tarea que nos corresponda, sin desviaciones que nos puedan comprometer negativamente con las leyes de Dios.
Redacción
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[1] De la obra; ESPIRITISMO Y VIDA. Capítulo 6: “Los Espíritas Verdaderos”. Por el Espíritu Vianna de Carvalho; psicografía Divaldo Pereira Franco.




Gracias por esta espléndida radiografía del espiritismo en España. No debemos olvidar que los espiritas tenemos una gran responsabilidad, ya que conocemos el evangelio y, por tanto, debemos hacer uso de él, dejando a un lado el orgullo y el egoísmo para practicar la verdadera caridad con humildad, dejando a un lado los personalismos. Gracias por el artículo.