FERNÁNDEZ COLAVIDA, UN EJEMPLO A SEGUIR
[…] Invitado por el sufrimiento a la renuncia, Fernández Colavida, desde muy joven, transformó las adversidades de la vida en oportunidades para su progreso espiritual, erradicando, de su mundo íntimo, el personalismo y desarrollando la humildad y la abnegación, con las cuales construyó su coraza de caridad.
En medio de la infelicidad de sus sinsabores terrenales, descubrió la felicidad indestructible de ayudar al prójimo y, de esa manera, se ayudó a sí mismo.
[…] Igualmente, jamás se sirvió del Espiritismo, sino a él sirvió fielmente. Se identificó de tal manera con la Doctrina Espírita que vivía, ya no él, sino que fue el Espiritismo el que pasó a vivir en él.
SUS ENEMIGOS Y PERSEGUIDORES
Comprendió que los ataques y las persecuciones resultan de la falta de vivencia de las enseñanzas del Maestro Jesús y que, por consiguiente, evidencian la imperiosa necesidad del Espiritismo para la humanidad. Convirtió, pues, los ataques y las persecuciones que sufría, incluso las más agresivas, en estímulos para el trabajo de divulgación del Espiritismo.
Varios fueron sus perseguidores y aquellos que se consideraban como sus enemigos. Sin embargo, cordero en medio de lobos, confió incondicionalmente en el Pastor. A nadie jamás le agredió o atacó, ni siquiera bajo el pretexto de defenderse. De nadie fue enemigo, sino siempre el hermano benevolente, indulgente y misericordioso.
LA LUZ DE LA CARIDAD
[…] Tan intensa era la luz de su caridad que hizo brillar la centella del amor en corazones antes endurecidos, que pasaron a sumar esfuerzos con él en la divulgación del Espiritismo durante la propia existencia física o en la vida espiritual.

Tradujo fielmente las obras de Allan Kardec debido no solamente a su profundo conocimiento del idioma francés y del Espiritismo, sino especialmente a la ausencia de personalismo. Conservó, en sus traducciones, la pureza de los originales, sin jamás permitir la interferencia de opiniones e intereses personales.
No sólo en las traducciones, sino en todo su trabajo espírita, siempre actuó con desinterés material y moral. Aplicaba, en el propio Espiritismo, los recursos financieros obtenidos por sus publicaciones y transfería al Maestro Jesús todos los logros conquistados en las tareas espíritas, sin dejarse contaminar por el orgullo, la vanidad y otros sentimientos inferiores.
Su ejemplo de caridad -la base de su trabajo de divulgación del Espiritismo- comprendía, por lo tanto, no solamente las actividades visibles al público, sino también las labores más discretas, en general ignoradas por la historia terrenal, pero conocidas por Dios.
PROFUNDO CONOCEDOR DE LA DOCTRINA
Su profundo conocimiento doctrinario, no le incitaba al orgullo o a la vanidad. No actuaba como «dueño de la verdad», sino como alguien dispuesto a trabajar humildemente por la verdad.
Ante las iniciativas contrarias a la pureza doctrinaria, mantuvo, sin perturbarse, la vigilancia, resaltando la necesidad de nuestro trabajo interior para que la Doctrina Espírita progrese en nosotros mismos.
Demostró que la caridad no significa connivencia. No calló su voz y, con equilibrio, esclareciendo sin atacar, dio la alerta cuando fue necesario, impidiendo o atenuando crisis en el movimiento espírita…
Jamás transformó, en disputas personales, las divergencias que tenía con hermanos espíritas en el campo doctrinario…
EL LIDERAZGO DE COLAVIDA
[…] Su liderazgo fue consecuencia natural de su trabajo fiel al Espiritismo. Jamás participó en disputas por protagonismo, sino trabajó incansablemente por la unión y la unificación en el movimiento espírita.
Desde el mundo espiritual, Fernández Colavida sigue trabajando, de manera ejemplar, por la divulgación del Espiritismo. Su trabajo que, mientras estaba encarnado, no se detuvo ante las fronteras de los países y las distancias oceánicas, es aún más amplio. Incluso en los rincones más aislados y lejanos de nuestro planeta, su ayuda se hace presente recordándonos que jamás le faltará amparo a aquel que verdaderamente sirve al Espiritismo.
Nos corresponde hacer nuestra parte para que su ayuda pueda ser cada vez más efectiva. Para ello, es necesario que aprendamos de su ejemplo y busquemos sinceramente seguirlo, concentrando nuestros esfuerzos en la práctica de la caridad.
SIMONI PRIVATO GOIDANICH
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Extracto del capítulo XVI,- Fuera de la caridad no hay divulgación-, del libro titulado: “DIVULGACIÓN DEL ESPIRITISMO: Enseñanzas del ejemplo de José María Fernández Colavida”; escrito por Simoni Privato Goidanich.




Demos las gracias a Dios por enviarnos a este hermano esclarecido que tanto nos legó. Gracias a José María que de forma totalmente abnegada trabajó para que ahora podamos disfrutar de esta maravillosa doctrina en el mundo hispano. Desde el mundo espiritual sigue guiando y apoyando a los grupos de estudio serios tal como hizo cuando estuvo encarnado. Gracias hermano.