¡Es Posible!

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un «chivo expiatorio», para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio, ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: ¡La horca!

El juez, también comprado, cuidó, no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado:

«Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras «CULPABLE» e «INOCENTE». Tú escogerás uno y será la mano de Dios la que decida tu destino».

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: «CULPABLE».

Y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria.

El juez ordenó al hombre tomar uno de los papeles doblados… Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos, con los ojos cerrados para pedir ayuda a lo Alto y, cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo tragó rápidamente.

Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon… «pero, ¿qué hizo…?, ¿y ahora…?, ¿cómo vamos a saber el veredicto…?»

«Es muy sencillo, -respondió el hombre- … es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué».

 Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado y jamás volvieron a molestarlo…

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Como nos dice Joanna de Ângelis, en el capítulo 13 del libro VIDA FELIZ: (*)

“Confía siempre en la ayuda divina.

Cuando te sientas sitiado, sin cualquier posibilidad de liberación, el socorro te llegará de Dios.

Nunca dudes de la paternidad celeste.

Dios vela por ti y te ayuda, no siempre como quieres, pero sí de la mejor forma para tu verdadera felicidad.

A veces tienes la impresión de que el auxilio superior no vendrá o llegará demasiado tarde.

Pasado el momento grave, constatarás que lo recibiste algunos minutos antes, siempre que hayas perseverado en su espera”.

(*) Psicografía de Divaldo Pereira Franco.

1 comentario en “¡Es Posible!”

  1. Rafael Sanchez Marquez

    Aunque a veces no nos demos cuenta, vivimos inmersos en un oceano de amor divino. Tengamos fe, esperanza y bien ánimo. Lo demás vendrá dado. Una historia muy reveladora la que hoy hemos podido leer.

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