¿EXISTEN ESTUDIOS MODERNOS SOBRE LA MEDIUMNIDAD?
Quienes estamos familiarizados con la doctrina espírita –estudiando la obra codificada por Allan Kardec y participando en centros espíritas– no necesitamos que la ciencia moderna nos demuestre la existencia de la mediumnidad ni del mundo espiritual. Sin embargo, tenemos la responsabilidad de divulgar la doctrina manteniendo el rigor científico que el Maestro de Lyon empleó en su codificación.
En la sociedad actual, muchas personas solo se acercan a estos temas cuando existen evidencias sólidas. Como Kardec recordó en diversas ocasiones, los tiempos de la fe ciega han quedado atrás para dar paso a la era de la fe razonada.

El método de Kardec poseía un indudable rigor –basado en la observación directa de los fenómenos y en la concordancia universal de las comunicaciones–, pero se desarrolló bajo los parámetros de la ciencia del siglo XIX. En la década de 1920, Sir Ronald A. Fisher sentó las bases de los diseños experimentales modernos. Estas metodologías resultan clave en disciplinas con elevada variabilidad (como la medicina o la psicología) y son especialmente útiles para estudiar la mediumnidad, donde intervienen múltiples factores difíciles de aislar.
Asimismo, la epistemología científica actual ya no exige un laboratorio tradicional para validar un fenómeno, sino que acepta la observación en entornos naturales, siempre que sea rigurosa, controlada y analizada estadísticamente.
Esto nos conduce a la pregunta central: ¿existe evidencia científica basada en investigaciones modernas sobre la mediumnidad? La respuesta es un sí rotundo. Solo en el siglo XXI, la búsqueda del término «mediumship» en bases de datos de referencia (como Google Académico, Web of Science o Scopus) arroja más de 16.000 publicaciones.
Al seleccionar los trabajos más rigurosos, recientes y de mayor impacto académico, destacan dos investigaciones de especial relevancia:
1. Metaanálisis sobre la precisión mediúmnica (Sarraf, Woodley of Menie y Tressoldi, 2021): Un metaanálisis es un «estudio de estudios» que combina los resultados de múltiples investigaciones para obtener conclusiones más sólidas. Este trabajo analizó 18 experimentos donde se evaluó si los médiums aportaban datos precisos sobre personas fallecidas que no podían conocer previamente, utilizando estrictos controles de «doble ciego» para evitar filtraciones de información. Los resultados mostraron un porcentaje de aciertos muy superior al esperado por puro azar.
Los investigadores concluyeron que los médiums obtienen información veraz por medios desconocidos y plantearon dos únicas explicaciones: la hipótesis de la supervivencia (comunicación real con el fallecido) o la «super-psi» (telepatía o clarividencia entre vivos). Los médiums, por su parte, afirmaron en todo momento comunicarse con el espíritu del desencarnado.
2. Estudio de neuroimagen durante la psicografía (Peres, Moreira-Almeida et al., 2012, en PLoS ONE): Esta investigación analizó la actividad cerebral (mediante SPECT) de médiums brasileños durante la psicografía (escritura automática), comparando su estado de trance con su estado normal.
Los resultados fueron fascinantes: al escribir textos complejos en trance, los médiums experimentados mostraron una reducción de la actividad en las áreas cerebrales asociadas a la planificación y elaboración lingüística.
Según la neurociencia convencional, a mayor complejidad textual debería corresponder una mayor activación cerebral; sin embargo, ocurrió lo opuesto. Los autores plantearon dos posibilidades: una eficiencia cerebral extraordinaria durante el trance o bien que el cerebro actúa como un canal pasivo de una «fuente externa», tal como sostienen los propios médiums.
En conclusión, la ciencia académica moderna ha encontrado evidencias notables sobre la mediumnidad, hasta el punto de considerar la existencia de los espíritus como una hipótesis explicativa plausible.
Al examinar los datos, las explicaciones alternativas resultan forzadas o contradictorias con el conocimiento científico actual. Por ello, la comunicación con los espíritus se consolida como la explicación más coherente con la evidencia observada.
Dr. Rafael Sánchez-Márquez
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Referencias:
– Sarraf, M., Woodley of Menie, M. A., & Tressoldi, P. (2021). Anomalous information reception by mediums: A meta-analysis of the scientific evidence. Explore, 17(5), 396–402
– Peres, J. F., Moreira-Almeida, A., Caixeta, L., Leao, F., & Newberg, A. (2012). Neuroimaging during trance state: A contribution to the study of dissociation. PLoS ONE, 7(11), e49360




Me gusta mucho la información aquí ofrecida.
Muchas gracias.
Gracias a ti Teresa, por tu interés.