ANTE EL CADÁVER DE FERNÁNDEZ
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Ha perdido la escuela espiritista
uno de sus más firmes campeones;
¡feliz aquel que con valor conquista
la fe de sus profundas convicciones!
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¡Feliz el que consagra una existencia
a defender su credo sacrosanto,
y busca en los arcanos de la ciencia
el medio de enjugar mares de llanto!
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¡Feliz el que proclama con anhelo
de la verdad sublime la enseñanza!
¡y a todos los que gimen abre un cielo
y al náufrago da un puerto de bonanza!
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Esto Fernández hizo; convencido
que la verdad suprema poseía,
con un trabajo nunca interrumpido
ni en sus postreras horas de agonía.
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Dejó de difundir los resplandores
del astro que su mente iluminaba;
matizando con vívidos colores
cuanto en su noble anhelo pronunciaba.
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Fue el Kardec español; a su memoria
debemos erigir un monumento;
que bien merece perpetuar su gloria
el que tuvo tan claro entendimiento.
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El que supo luchar con heroísmo
aunque sus libros consumió la hoguera;
¡apóstol del moderno Espiritismo!
¡De la fe racional clara lumbrera!
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Duerma tu cuerpo, no en humilde fosa,
(que mármoles merecen tus despojos).
Para el que tuvo vida tan honrosa
y por su ideal sufrió tantos enojos.
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¡Debemos levantar a su memoria
gigante monumento de granito!
¡Para su nombre la terrena gloria!
¡Para su alma… la luz del infinito!
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Amalia Domingo Soler
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Poesía publicada en la Revista de Estudios Psicológicos, fundada por el propio Fernández Colavida. Diciembre 1888. Número 12. Leída por la propia autora, en el mismo Cementerio Civil de Barcelona donde fue enterrado “el Kardec español”, el día 2 del mismo mes.




Amalia y Jose María formaron un gran equipo de verdaderos espíritas. Alabado sea Dios por bendecirnos al permitir su encarnación en esta tierra tan necesitada de la fe razonada. Que nuestro Padre celestial los bendiga.