EDUCACIÓN MEDIÚMNICA
Innumerables compañeros en la práctica espírita se quejan, a menudo, de los escasos resultados que obtienen del ejercicio de la mediumnidad.
Afirman que, a pesar de asistir a reuniones específicas para el desarrollo de la mediumnidad, los intentos realizados durante varios años seguidos no han dado los frutos esperados.
Los que han logrado algún efecto positivo informan de que las comunicaciones recibidas no son más que trivialidades, tanto en el fondo como en la forma.
Todos aclaran que esperaban una cosecha estimulante, que les permitiera demostrar, sin lugar a dudas, el origen extrafísico de los mensajes y la intervención más evidente de los espíritus desencarnados.
Como consecuencia, se muestran desanimados, indecisos y con temores injustificados.
La mediumnidad, como es comprensible, varía de un individuo a otro, siendo más pronunciada en unos que en otros, y presenta características y peculiaridades especiales programadas para los objetivos correspondientes.
Cada médium se encuentra inmerso en una tarea a la que debe adaptarse, persiguiendo los objetivos de su propio perfeccionamiento y contribuyendo al bien común.
Gracias al pasado espiritual de cada uno, varían las capacidades psíquicas, por lo que no hay dos médiums iguales, al igual que no existen comportamientos ni logros iguales en otros ámbitos de la actividad moral.
La formación en la mediumnidad exige el empleo de recursos que dependen del propio candidato, en beneficio de sí mismo.
El fenómeno espontáneo y natural surge sin que se establezcan condiciones previas. Sin embargo, cuando se desea desarrollar los recursos mediúmnicos y canalizarlos correctamente, el estudio consciente de la Doctrina Espírita se presenta como una condición fundamental e inaplazable.
Al mismo tiempo, la reforma moral del aprendiz y el esfuerzo por poner en práctica las enseñanzas evangélicas en una edificante actividad de ayuda fraternal, atraen la atención de los Espíritus buenos que se muestran dispuestos a contribuir, a su vez, al desarrollo de las tareas a las que se postula.
PERSEVERANCIA Y COMPROMISO
La perseverancia en el compromiso y el recogimiento íntimo, con un desapego natural de las pasiones inferiores y de los artificios secundarios de la vida social, con sus nimiedades y condicionamientos, producen una liberación de las matrices de los registros psíquicos a los que se adaptan las conexiones mentales de los Bienhechores desencarnados, estableciéndose así un intercambio seguro que será más pleno y fiel a medida que el médium se purifique y se eleve a través de la vivencia de los postulados espirituales.
La mediumnidad puesta al servicio de Jesús debe adaptarse al programa que tiene su origen en el mundo espiritual, de modo que el médium se muestre dócil y sumiso ante la labor superior, evitando imponerse, o exigir condiciones especiales y resultados rápidos que parecen conducir a la promoción personal, al éxito, a la notoriedad y al aplauso.
Téngase presente que el trabajo en la mediumnidad espírita consciente implica sacrificio, renuncia y evolución, si bien los que deben esforzarse en esta labor dignificante no se quejen, no lo confiesen ni relaten los dolores y dificultades sufridos, esas benditas pruebas que pulen la vida.
Por último, la conducta del aprendiz de médium debe ser siempre la misma, disciplinada y moralizada, tanto en privado como en público; durante las reuniones especializadas o fuera de ellas, ya que es médium en toda circunstancia, atrayendo compañías según la orientación mental en la que se proyecte y la psicosfera en la que se mueva.
BATUÍRA
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Extraído de la obra: TERAPÉUTICA DE EMERGENCIA. Capítulo 11; “Educación Mediúmnica”. Diversos Espíritus. Psicografía de Divaldo Pereira Franco.




No hace mucho, un hermano y compañero del ideal Espírita, dijo que cuanto más ostensible es la capacidad del médium, más necesarias son las ayudas, el recogimiento y el estudio de la doctrina. Ninguno estamos exentos del trabajo íntimo, y menos aún los mediums. Pero debemos congratularnos de que nuestro Padre nos haya comunicado sus leyes a través del consolador prometido, que es la doctrina Espírita. Alabado sea Dios. Gracias Padre por tu infinita bondad, sabiduría y misericordia.