El Anciano Y El Joven Universitario

Se narra una anécdota, supuestamente ocurrida a finales del siglo XIX, cuando un anciano de barba blanca y un joven universitario coincidieron en el mismo vagón de tren que se conducía a uno de los países de Europa. El anciano leía pausadamente un libro de pasta negra, el joven también estudiaba unos apuntes de ciencias. Aconteció que, en un determinado momento, el joven se percató de que el libro que leía el anciano era la Biblia y le preguntó:

¿Usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y de cuentos?

El anciano le respondió: Sí, por supuesto, pero este no es un libro lleno de fábulas ni de cuentos. ¿Cree usted que estoy equivocado? -replicó el anciano.

–Claro que está equivocado, -dijo el joven universitario-. Usted, señor, debería dedicarse a estudiar Ciencias e Historia Universal, vería cómo la Revolución Francesa, ocurrida hace 100 años, mostró la miopía, la estupidez y las mentiras de la religión.

Y agregó el joven: Solo personas sin cultura o fanáticas todavía creen en esas tonterías. Usted, señor, debería conocer un poco más lo que dicen los científicos de esas cosas.

El anciano le dijo: Entonces Dígame, joven, ¿es eso lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

Mire, -dijo el joven-, como me voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para que le pueda enviar algún material científico por correo, así se ilustra un poco sobre los temas que realmente importan al mundo.

Con mucha calma, el anciano metió la mano en su chaqueta y sacó una tarjeta de visita y se la entregó. El joven quedó atónito al leer en la tarjeta quién era aquel anciano. El texto impreso decía: “Profesor Louis Pasteur, Director de estudios científicos de la Escuela Normal de París.”

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Imagen: Louis Pasteur

El Profesor Louis Pasteur (1822-1895) ha pasado a la historia por sus diferentes aportes científicos en favor de la humanidad, sin que la ciencia fuera un obstáculo para su fe cristiana. Fue un químico y microbiólogo francés, miembro de la Academia Francesa (1881-1895). Demostrando la naturaleza microbiológica de la fermentación y de muchas enfermedades de animales y humanos, Pasteur se convirtió en uno de los fundadores de la microbiología y el creador de la base científica para la vacunación y las vacunas contra el carbunco, el cólera aviar y la rabia. Sus trabajos en el campo de la estructura cristalina y el fenómeno de la polarización sentaron las bases de la estereoquímica.

Esta leyenda popular atribuida al famoso científico francés, ilustra su célebre pensamiento: «Un poco de ciencia aleja de Dios, pero mucha nos acerca a Él«. Además, refleja dos virtudes esenciales para conducirse con sabiduría en la vida: La humildad y la caridad.

La doctrina espírita nos habla con mucha propiedad de estas nobles cualidades, y así lo podemos constatar en algunos pasajes del Evangelio según el Espiritismo:

“La humildad es una virtud muy postergada entre vosotros. Los grandes ejemplos que se os han dado no son tomados en cuenta como correspondería. […]Sin la humildad, os adornáis con virtudes que no tenéis…” (Capítulo VII. Ítem 11. El Evangelio según el Espiritismo).

“La caridad moral consiste en ejercer la tolerancia mutua, y es lo que menos hacéis en ese mundo inferior donde por el momento estáis encarnados. Creedme, existe un gran mérito en hacer silencio para dejar que hable otro más ignorante que vosotros. Ese es también un tipo de caridad. […] no prestar atención a las equivocaciones de los demás es caridad moral”. (Capítulo XIII. Ítem 9. El Evangelio según el Espiritismo).

También nos esclarece la Mentora Joanna de Ângelis a este respecto:

“La humildad, solamente es posible cuando está inspirada en los ideales de la verdad. Mientras el hombre no abrace la seguridad de la vida superior, la humildad no encuentra guarida.

Los grandes héroes del pensamiento, los mártires de la fe y los santos de la renuncia, para percibir el éxito de los objetivos a los que unieron su existencia, se afirmaron en la humildad por saber del poco valor que representaban ante las grandes directrices de la vida.

La humildad, en último análisis, representa sumisión a la voluntad de Dios, donación plena y total a sus manos, dejándose conducir por su segura directriz que gobierna el Universo”. (1)

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(1) (Del libro: FLORACIONES EVANGÉLICAS. Capítulo 31, titulado: “Todavía la humildad”. Joanna de Ângelis. Psicografía de Divaldo Pereira Franco.)

2 comentarios en “El Anciano Y El Joven Universitario”

  1. Rafael Sanchez Marquez

    No es cierto que la ciencia y la espiritualidad sean mundos separados, el hombre debe abrazar ambos aspectos de la realidad para no andar cojo. La creación, o si lo prefieren, la realidad es una sola. Somos nosotros quienes, de forma artificial, separamos ambos aspectos. Estamos muy lejos aún de conocer todo. Debemos ser humildes y abrir nuestras mentes y nuestros corazones para seguir progresando.

  2. Nosotros los humanos estamos lejos de entender la magnificencia de la creación del universo, en la cual no existe el acaso, y nos dedicamos a lo superfluo, en vez de dar lo mas simple, la caridad y el amor; la base de la espiritualidad.

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