Mi Ángel Bueno

Vaga un espíritu por los espacios

que es mi ángel bueno;

mi mente alumbra durante el día,

y por la noche vela mi sueño.

–

Cuando el acero de aguda pena

hiere mi alma,

él dulcifica mis pensamientos,

con el perfume de la esperanza.

–

Si de los campos las auras busco,

mis pasos guía

por donde cantan mejor las aves,

y se columpian flores más lindas.

–

Aunque se vele a las miradas

de la materia,

luz y contornos tiene y colores

en que sus ojos mi alma recrea.

–

Vario en las formas, cuando la humana

revestir quiere,

no modelaron tantas bellezas

nunca los genios de los cinceles.

–

Si en leño frágil al mar me lanzo

y aquel zozobra,

él trueca en brisas los huracanes,

y en claro espejo las turbias olas.

–

Si la soberbia me impulsa en daño

de mi enemigo,

él me aconseja que lo perdone,

y que lo venza con mi cariño.

–

Si las tormentas de las pasiones

contra mí rugen,

él, por los hilos del pensamiento,

de mis contrarios el plan destruye.

–

Él es mi lengua, él es mi pluma,

por él trabajo,

por él procuro que el amor sea

la ley suprema de los humanos.

–

Él mi fe alienta y mi esperanza;

cuando maldigo

las injusticias que me rodean,

me muestra el cielo del infinito.

–

Vivió en la Tierra y era mi encanto;

pero más puro

que el primer beso que da una madre

de sus entrañas al tierno fruto.

–

¡Ah! nunca olvides, hermana mía,

que sólo anhelo,

cuando mi espíritu del barro salga,

ver la sonrisa de mi ángel bueno.

…

J. Navarrete. (Madrid, 23 agosto 1873).

—

Extraído del ALMANAQUE DEL ESPIRITISMO PARA EL AÑO DE 1874.

Imagen portada: Kar3nt.

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